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Verifica tus privilegios financieros

Mientras que aquellos que se sienten cómodos en la burbuja del dólar se burlan de Bitcoin, las historias de tres usuarios provenientes de ‘’mercados emergentes’’ demuestran por qué es tan importante.

 

A los ojos de la mayoría de las élites occidentales, inversores, periodistas y académicos, Bitcoin califica desde una molestia hasta un desastre.

Hace solo unos días, el multimillonario estadounidense Charlie Munger describió a Bitcoin como «repugnante y contrario a los intereses de la civilización». Warren Buffett, una vez la persona más rica del mundo, se sentó junto a Munger en evidente acuerdo. Ha dicho que Bitcoin es «una ilusión» y «veneno para ratas al cuadrado», y ha advertido que lamenta su aumento «porque la gente tiene esperanzas de que algo así cambiará sus vidas». Bill Gates, quien también solía ser la persona más rica del mundo, ha dicho que Bitcoin es una inversión de «la teoría del más tonto», y que lo vendería en corto, si pudiese.

El presentador de HBO Bill Maher incluyó a Bitcoin en un segmento extendido de su programa, diciendo que los promotores de la nueva moneda son «oportunistas hambrientos de dinero». Unas semanas antes, The New York Times había publicado una historia que decía que Bitcoin «arruinará el planeta». El columnista del Financial Times, Martin Wolf, lo ha calificado durante mucho tiempo como «ideal para delincuentes, terroristas y blanqueadores de dinero».

El destacado economista de la Ivy League, Jeffrey Sachs, ha dicho que Bitcoin no ofrece «nada de valor social», mientras que la ex-jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI) y presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, lo ha llamado una herramienta para «una actividad de lavado de dinero totalmente reprobable».

Durante la última década, estos expertos financieros, reporteros y legisladores han atacado continuamente con la narrativa de que Bitcoin es arriesgado, peligroso, malo para los humanos y malo para el planeta.

Están equivocados, y están cegados principalmente por su privilegio financiero.

 

¿Cómo el privilegio financiero ciega a los usuarios de dólares sobre la importancia de Bitcoin?

Los críticos citados anteriormente son todos ciudadanos ricos de economías avanzadas, donde se benefician de la democracia liberal, de derechos sobre la propiedad, la libertad de expresión, un sistema legal que funciona y monedas de reserva relativamente estables como el dólar o la libra esterlina.

En realidad, solo el 13% de la población de nuestro planeta nace bajo los dólares, euros, yenes japoneses, libras esterlinas, dólares australianos, dólares canadienses o francos suizos. El otro 87% nace bajo autocracias o en monedas considerablemente menos confiables. 4.300 millones de personas viven bajo el autoritarismo y 1.200 millones de personas viven bajo una inflación de dos o tres dígitos.

Los críticos que viven en la burbuja del dólar, se pierden el panorama global más amplio: que cualquier persona con acceso a Internet ahora puede participar en Bitcoin, un nuevo sistema monetario con reglas iguales para todos los participantes, que se ejecuta en una red que no censura ni discrimina, utilizada por individuos en el que no es necesario mostrar un pasaporte o una identificación; en la que los ciudadanos están en posesión de una manera que es difícil de confiscar e imposible de devaluar.

Mientras que los titulares occidentales se centran en la salida a bolsa de Coinbase, la compra de miles de millones de dólares en bitcoin por parte de Tesla y los tecnócratas volviéndose fabulosamente ricos, se está produciendo una revolución silenciosa en todo el mundo. Hasta ahora, los gobiernos y las corporaciones han controlado las reglas del dinero. Eso está cambiando.

Para obtener más información, el autor habló con usuarios de Bitcoin en Sudán, Nigeria y Etiopía, tres países con una población combinada de 366 millones, por encima del número de personas que viven en los Estados Unidos.

Los tres hablan por millones cuya experiencia vivida es mucho más cercana a la de una persona promedio en este planeta. Es posible que Gates, Munger y Buffett no hayan lidiado recientemente con conflictos ni violencia, mercados negros, inflación implacable, represión política ni corrupción desenfrenada en su rutina diaria, pero la mayoría lo hace.

Y, sin embargo, estos bitcoineros tienen más esperanzas sobre el futuro que los pesimistas mencionados anteriormente. Para ellos, Bitcoin es una protesta, un salvavidas y una salida.

Aquí están sus historias.

 

Bitcoin en Nigeria

Ire Aderinokun es una emprendedora nigeriana. Ella es una desarrolladora front-end y diseñadora de interfaces de usuario de Lagos y es la cofundadora, directora de operaciones y vicepresidenta de ingeniería de Buycoins, una casa de cambio en línea de criptomonedas que pasó por Y Combinator en 2018 y ahora es uno de los sitios más populares para comprar bitcoin en África occidental. Es una prolífica escritora, oradora, organizadora y activista y una de las miembros fundadoras de la Coalición Feminista, un grupo que defiende la igualdad de las mujeres en la sociedad nigeriana.

Aderinokun habló de Nigeria como un crisol, como los ‘‘Estados Unidos de África’’. Tres grandes grupos étnicos dominan el país, pero la población se divide en cientos de tribus diferentes. Esto es una fortaleza, pero también un desafío, ya que es difícil unir a tantas personas diferentes. El país está gobernado por un norte predominantemente musulmán y un sur predominantemente cristiano, y el liderazgo nacional rota entre estos distritos electorales. Nigeria tiene la economía más grande de África, y la población más grande con más de 200 millones de ciudadanos, pero gran parte de la riqueza está ligada a la exportación de petróleo.

Como en muchos estados rentistas, la corrupción y la desigualdad son colosales: mientras los fabulosamente ricos viajan en jets privados por todo el mundo, seis nigerianos se empobrecen a cada minuto. Las personas que tienen riqueza y poder, dijo Aderinokun, no dejan que fluya. Esto ha dado lugar a una situación en la que en las principales áreas urbanas, como Abuja y Lagos, hay innumerables abogados, por ejemplo, que trabajan en restaurantes y se afanan en carreras que están profesionalmente por debajo de sus capacidades, porque no hay suficientes oportunidades. Millones se dirigen a las grandes ciudades en busca de trabajo, solo para llegar con las manos vacías.

Como resultado, Aderinokun dijo que el país lucha contra el desempleo, especialmente entre los jóvenes. El 62% de la población tiene menos de 25 años. Fuera de esta crisis, sin embargo, hay ventajas. Ella le da crédito a los nigerianos por ser increíblemente emprendedores. La gente hace lo que tiene que hacer para arreglárselas, y tener un negocio secundario, dijo, es natural.

Parte de esta necesidad de emprendedorismo se relaciona con la situación económica del país, donde la tasa de inflación oficial ahora se sitúa alrededor del 15%, con una inflación de alimentos aún más alta. En su experiencia personal, Aderinokun ha visto disminuir el naira de 100 por dólar a 500 por dólar. La gente, dijo, es muy consciente de que las élites están robando a los ciudadanos mediante la devaluación. Es esperable. Tanto es así que cuando una familia o un amigo consigue un trabajo en el gobierno, dijo, existe la suposición de que lo proveerán a usted y a un círculo de otras personas. El dinero se ‘‘filtra’’ a través del nepotismo y la gente de arriba engorda. Este es un ejemplo del ‘‘efecto Cantillon’’ en acción, donde los más cercanos al punto de creación de dinero se benefician a expensas del resto.

Al crecer, vio que la gente trataba de mantener su dinero en dólares, enviarlo al extranjero o comprar bienes raíces. Así era como los nigerianos podían proteger los frutos de su tiempo y energía, pero solo unos pocos tenían estas opciones. Ahora, Bitcoin está cambiando el juego, permitiendo que más personas ahorren como nunca antes. Cualquiera que tenga acceso a Internet ahora, puede escapar de su sistema monetario nacional nada confiable y explotador.

Aderinokun comenzó en Bitcoin con una cuenta de Coinbase en 2016. Ella y sus amigos inicialmente pensaron: ¿podríamos usar esta nueva tecnología para enviar dinero al extranjero? Resultó que Bitcoin era más fácil y rápido para enviar dinero desde Nigeria a los Estados Unidos, que los medios tradicionales. Entonces decidió lanzar BuyCoins. Paystack (el gigante tecnológico nigeriano) tenía solo unos años en ese entonces y está agradecida de que existiera en ese momento, ya que permitió que BuyCoins llegase a los clientes y crear una experiencia que de otro modo hubiera sido imposible.

Al principio, el componente de pago de Bitcoin fue lo que realmente atrajo a Aderinokun, la idea de que podría ser fácil en lugar de difícil enviar dinero de un lugar a otro, saltando las fronteras nacionales. Esto, pensó, es algo que Bitcoin puede arreglar.

Más allá de la casa de cambio en sí, BuyCoins también lanzó una aplicación llamada SendCash. Al principio, ayudó a personas fuera de Nigeria a enviar dinero a casa. Quizás un miembro de la familia se mudó a los Estados Unidos y quiere enviar dólares a casa. El destinatario normalmente necesitaría una cuenta domiciliaria en dólares, pero Aderinokun dijo que son difíciles de abrir. Aún así, pasar de dólares a nairas era complicado. Pensaron: ¿podría Bitcoin ayudar a agilizar el proceso?

Con SendCash, los usuarios en los Estados Unidos envían bitcoin a la aplicación y este deposita nairas unos minutos más tarde en cualquier cuenta bancaria de Nigeria. Hoy, la aplicación también envía nairas a los Estados Unidos o hacia Ghana, todos usando bitcoin como vía de pago.

Aderinokun dijo que alrededor del 45% de la población nigeriana tiene acceso a Internet. Entonces, ¿vale la pena su misión, si la mayoría de los nigerianos aún no pueden acceder a Bitcoin? Ella dijo que este es un dilema que a menudo reflexiona. Hay innumerables desplazados internos en Nigeria que no pueden aceptar criptomonedas porque no tienen un teléfono inteligente. Al final, dijo, el trabajo y la misión valen la pena, porque aunque hay muchos que no tienen un teléfono con funciones o un teléfono inteligente, hay millones que lo tienen, y esas personas comparten el acceso a aplicaciones inteligentes con quienes no los tienen.

En cuanto a los Gates y Buffets del mundo: Aderinokun dijo que algunos de los críticos de Bitcoin pueden tener puntos válidos para debatir, por ejemplo, sobre el impacto ambiental, pero está en desacuerdo con las élites occidentales sobre que no ofrece ventaja alguna, o que es un esquema Ponzi, o que es solo por diversión.

‘‘No entienden’’, dijo, ‘‘lo importante que es Bitcoin para aquellos que no pueden obtener dólares’’. Miles de millones de personas están atrapados en una moneda defectuosa, que no cumple con el propósito de lo que se supone que debe hacer la moneda. Para muchos en Nigeria y más allá, Bitcoin ofrece una alternativa y resuelve problemas reales.

¿Es solo ayudar a los ricos? Aderinokun se rió y dijo: este no es el caso en lo absoluto. Está proporcionando empleo, está ayudando a las personas a convertir sus nairas a otras monedas, está permitiendo el comercio donde antes no era posible. Con la Coalición Feminista, ayudó a la gente a superar la represión financiera y el congelamiento de las cuentas bancarias de los activistas. Esto no es, dijo, solo un caso de personas sentadas mirando el precio.

En el futuro, Aderinokun cree que una mayor educación es esencial. Los nigerianos todavía están muy mal informados sobre Bitcoin. La principal razón por la que lo saben, dijo, es porque el precio sigue subiendo y muchos no ven más allá de eso. Las estafas son un gran obstáculo. Finalmente, dijo, la gente está comenzando a entender. Saben que bitcoin es volátil, pero ven que sube y va hacia la derecha con el tiempo, en lugar de bajar e ir hacia la derecha como el naira.

También quiere centrarse en construir puentes y rampas entre el naira y las criptomonedas. BuyCoins funciona con una criptomoneda estable (stablecoin) fijada al naira, la NGNT, que, según ella, también puede ser útil para las personas que no tienen cuentas bancarias tradicionales.

Y la construcción de pasarelas de entrada y salida es importante, porque el gobierno de Nigeria tiene a BuyCoins y a otras casas de cambio en su mira. Recientemente, el régimen declaró que Bitcoin no era de curso legal y dijo que los bancos no deberían mantenerlo ni tratarlo como tal. Más tarde aclararon que las personas aún podían comerciar, pero han presionado a las instituciones financieras reguladas para que se mantengan alejadas. BuyCoins ha estado luchando para tener el naira porque los bancos no quieren trabajar con esta empresa. Pero ahora, dijo Aderinokun, se ha cambiado a una solución de igual-a-igual. Cuando los usuarios necesitan entrar y salir del naira, quienes depositan y quienes retiran se hacen coincidir en un mercado.

Aderinokun realmente no cree que sea posible prohibir Bitcoin de manera efectiva. Lo máximo que puede hacer el gobierno, quizás, es lo que ya ha hecho: obligar a las instituciones a mantenerse alejadas. Pero no puede evitar que las personas utilicen carteras físicas (hardware wallets) o realicen actividades de igual a igual en un lugar como Nigeria. Nadie, dijo, puede detenerme. Es como decir que podrían prohibir Facebook, dijo. Podrían quitar el Internet, pero eso tendría consecuencias desastrosas para toda la nación.

Lo que el gobierno debería estar haciendo en cambio, comentó, es tratar de entender Bitcoin y trabajar con las casas de cambio para permitir que los nigerianos se conecten con el mundo que los rodea. Aderinokun no cree que el gobierno deba tener una actitud antagónica. De hecho, cree que Bitcoin puede ayudarlo. Tal vez incluso sería bueno que el gobierno nigeriano descubriera Bitcoin antes que otras naciones. Pero, dijo, por el momento ni siquiera está cerca de comprender cómo funciona Bitcoin. Cuando se le preguntó si está utilizando los exploradores de la cadena de bloques o espiando transacciones individuales, se rió. Aún no tiene las habilidades ni los conocimientos técnicos, alegó.

En cuanto al futuro, Aderinokun tiene esperanzas, porque ha visto el potencial de Bitcoin. Lo vio brillar en el contexto de los derechos humanos y el activismo. En octubre pasado, en medio de protestas a nivel nacional contra el EEAR (SARS), una notoria unidad policial especial que aterrorizaba a los ciudadanos de todo el país, la Coalición Feminista comenzó a aceptar donaciones a través de Flutterwave, un producto de tecnología financiera. Esto comenzó bastante bien, pero luego el régimen comenzó a tomar medidas al respecto. Sus cuentas bancarias fueron cerradas.

Bitcoin era la única opción que quedaba. No había otra forma de recibir, almacenar y gastar dinero. Para Aderinokun y sus co-fundadores, este fue un momento revelador. Terminaron configurando un servidor de BTCPay para procesar donaciones de todo el mundo de una manera que evitaba la reutilización de direcciones y protegía la privacidad de los donantes. Celebridades, incluido Jack Dorsey, compartieron el enlace y recaudaron más de 7 BTC.

Fue una gran experiencia de aprendizaje, dijo, ya que muchos jóvenes aprendieron sobre Bitcoin en este momento como una herramienta para el activismo. La experiencia renovó y fortaleció su fe en los productos que está construyendo en BuyCoins. La gente vio que Bitcoin era genial y que el gobierno no podía detenerlo. Por eso, Aderinokun piensa que algún día se hablará de Bitcoin de la misma forma, con la misma importancia, que la radio, la televisión e Internet.

Al preguntarle si está preocupada por un mundo en el que el gobierno ya no puede controlar el dinero, dijo que no, que tiene esperanzas. Imprimir más dinero, dijo, tiene sus desventajas. Quitar esa opción no es necesariamente algo malo.

 

Bitcoin en Sudán

Mo, también conocido como Sudan HODL, es un médico sudanés. Actualmente vive en el extranjero, en Europa, donde se desempeña como médico para mantener a su familia en casa.

Mo ve a su país con ojos brutalmente claros. Describió la capital de Jartum como una megaciudad diversa y abarrotada, llena de focos de riqueza extravagante, rodeada por un enorme cinturón de pobreza. Es una ciudad de contradicciones, dijo, donde residencias palaciegas se sientan junto a la indigencia absoluta.

Mo ha trabajado en Darfur, donde describió la falta de desarrollo como simplemente asombrosa. No hay infraestructura educativa ni sanitaria. Durante su tiempo allí, fue uno de los tres o cuatro médicos que trataron a cientos de miles de personas. Había una falta total de atención primaria y no había hospitales pediátricos. Trataba a mujeres que sufrían de fístula. La clase dominante nacional, dijo, no invirtió en estos lugares. Los señores de la guerra finalmente llenaron el vacío de poder, y los jóvenes eligieron la violencia en lugar de la escuela como una forma de salir adelante.

Mo contó una historia tortuosa de su país. Sudán, dijo, ha estado atravesando un círculo vicioso de golpes militares y gobiernos autoritarios desde que obtuvo su independencia del Imperio Británico y perdió su frágil primera democracia.

El Islam, dijo Mo, no llegó a Sudán por la violencia, sino a través de comerciantes y sufíes. Dijo que sus ancestros musulmanes históricamente tenían una interpretación pacífica de su religión. Pero en la década de 1980, el aumento de la riqueza petrolera de Arabia Saudita llevó a la exportación de la ideología extremista y militante del wahabismo a muchos lugares del mundo, incluido Sudán. El wahabismo era ajeno a la cultura de Sudán, pero se vio obligado a integrarse en la estructura política del país.

En 1983, los gobiernos militares se habían aliado con la Hermandad Musulmana e impusieron la Sharia, alienando al sur predominantemente cristiano y animista. Una revolución democrática en 1985 duró poco, ya que los islamistas liderados por Omar al-Bashir organizaron otro golpe en 1989, allanando el camino para tres décadas de su gobierno. Se militarizó la sociedad y se depuró la intelectualidad. Ahora bien, si uno se pronunciaba en contra del régimen, dijo Mo, no solo estaban hablando en su contra: estaban hablando en contra del Islam. Estaban en contra de Dios mismo. Esto le dio a Bashir una excusa para su brutalidad y nuevas jihads contra las minorías étnicas.

Desde la época colonial, las minorías en Sudán del Sur y Darfur se habían resistido a la autoridad de los hombres fuertes de la lejana Jartum. Las semillas de esta tensión se plantaron en la década de 1950 cuando estas poblaciones cayeron bajo el dominio árabe poscolonial. Con el tiempo, estos grupos minoritarios se rebelaron, solo para ser subyugados violentamente. El derramamiento de sangre alcanzó su punto máximo en Darfur a principios de la década de 2000, cuando Bashir cometió un genocidio y utilizó a las milicias Janjaweed para asesinar a cientos de miles y desplazar a millones de personas. Esto provocó que Estados Unidos y la UE aumentaran las sanciones contra Sudán, aislandolo de forma más profunda del mundo exterior.

Mo cree que es importante compartir la historia económica de Sudán, a menudo eclipsada por la historia política. Además de la extrema desigualdad que se exhibe en Jartum, hay un panorama más amplio de trabajadores de bajos ingresos que intentan ponerse al día con la alta inflación, mientras que aquellos más cercanos al régimen lograron hacerlo bien. La infraestructura decayó y la persona promedio sufrió mientras Bashir y sus amiguetes se hacían con armas, bienes raíces y activos extranjeros. El Sudán moderno es otro ejemplo vívido y trágico del “efecto Cantillon”.

No siempre fue así. Mo dijo que bajo el patrón oro, tres libras sudanesas una vez compraron un dólar. Había una clase media y Jartum era conocido como el Londres del norte de África. Pero en 1960, el banco central de Sudán se hizo cargo y devaluó la moneda, la primera muestra de lo que sucedería muchas veces en las próximas décadas.

Cuando Bashir tomó el poder en 1989, instaló un régimen de terrorismo económico. Para infundir miedo en la población, optó por poner como ejemplo a un joven llamado Majdi Mahjoub, que era hijo único y vivía en casa cuidando de sus padres ancianos. Siendo de minoría cristiana en una comunidad de comerciantes, Majdi poseía unos pocos miles de dólares estadounidenses en su casa, resultado de muchos años de comercio familiar.

Bashir creó una nueva división “económica” especial, una especie de policía secreta, que iría de casa en casa en busca de divisas u oro. Cuando los matones de las botas altas llegaron a la casa de Majdi, encontraron sus ahorros y lo arrestaron. Después de un juicio ficticio, fue ahorcado, enviando así un mensaje a la población: si alguien intenta usar cualquier cosa que no sea la moneda sudanesa a través de nuestro sistema bancario, si alguien intenta poseer su propio dinero, será condenado a muerte. Incluso hoy, según Mo, muchos sudaneses temen usar dólares o almacenar dinero en casa.

Al mismo tiempo, Bashir lanzó un sistema de tributos para financiar sus actividades. Además de los impuestos tradicionales y el señoreaje, los ciudadanos tenían que pagar una parte de sus ingresos para ayudar a los mártires de las guerras de su dictador. La policía monetaria secreta espiaría a las personas, congelaría las cuentas bancarias, confiscaría activos e impondría tarifas inventadas a los comerciantes. No se requería ninguna sospecha razonable. Mo lo llama un sistema de extorsión nacional.

En cuanto a la moneda en sí, Mo recordó varias veces en su vida cuando el sistema fue reajustado. A finales de la década de 1980, su familia vivía en el extranjero en Arabia Saudita, y cuando visitaron su hogar, un cuarto de libra sudanesa podía comprar un sándwich o un sabroso bocadillo en la calle. Pero después de 1992, cuando Bashir cambió el haram y la libra colonial por el dinar islámico, esos cuartos de libra se volvieron inútiles. A mediados de la década de 1990 se produjo una inflación masiva, con la “tasa oficial” del dinar pasando de alrededor de 400 por dólar a más de 2.000. Muchos años después, en 2007, Bashir decidió deshacerse de la fachada islámica y volver a la libra. Los ciudadanos tenían una pequeña ventana para canjear dinares por la nueva moneda, después de lo cual dejaron de ser moneda de curso legal, lo que obligó a los ciudadanos a entregar sus ahorros o verlos desaparecer.

Hoy, tras una serie de devaluaciones e inflación constante, una libra sudanesa obtendrá oficialmente alrededor de 0.0025 dólares americanos. Según Mo, la inflación es del 340%. Mientras que el ciudadano medio observaba cómo sus salarios se estancaron y el coste de la vida aumentaba, Bashir y sus compinches acumularon miles de millones y los guardaron en divisas extranjeras, protegidos en cuentas bancarias suizas. Hoy, el nuevo gobierno sudanés está luchando por recuperar todo lo que fue saqueado y perdido en los últimos 30 años.

En la primavera de 2019, en un ejemplo sorprendente de poder popular, la población sudanesa finalmente expulsó a Bashir. Desde entonces, ha existido un gobierno de reforma frágil, donde los líderes militares del antiguo régimen comparten el poder con un gobierno civil tecnocrático. La gente inicialmente se mostró optimista sobre el cambio, dijo Mo, pero la realidad no está cumpliendo con sus expectativas.

Él dice que el FMI tiene un acuerdo para ayudar a dar USD 5 por mes a las familias sudanesas, y en un país donde algunos solo ganan un dólar al día, esto parecía significativo. El problema es que a las familias no se les paga en dólares sino en libras sudanesas, por lo que el valor desaparece al cabo de unos meses. Las sanciones impuestas al régimen de Bashir ya no están, pero la mayoría de los productos de tecnología financiera y las aplicaciones de pago aún no están disponibles para los sudaneses, ya que las corporaciones se alejan debido a la “gestión de riesgos”.

Está claro que en algunos lugares una revolución política no es suficiente. Derrocar a un tirano como Bashir es un logro histórico e increíble. Pero la gente sigue sufriendo. Entonces, algunos, como Mo, están recurriendo a Bitcoin.

En 2015, Mo escuchó por primera vez sobre este misterioso dinero de Internet, como él mismo lo expresó, en YouTube. Pasó innumerables horas viendo videos de Andreas Antonopolous y leyó “El Internet del dinero”, que lo ayudó a comprender el “por qué” detrás de la nueva moneda. Comenzó a usarlo mientras trabajaba en el extranjero, intercambiando euros por bitcoin a través de PayPal en LocalBitcoins. Mantuvo las cosas pequeñas y principalmente para él. Pero en 2017, comenzó a hablar con familiares y amigos. Les dijo: esto será parte de nuestro futuro. Muchos de ellos ahora están ahorrando en bitcoin.

A día de hoy, Mo estima que 13 millones de los 43 millones de habitantes de Sudán tienen acceso a Internet, y cree que en unos años, esa cifra superará los 20 millones. Cada vez hay más personas que se conectan y ahora hay teléfonos inteligentes incluso en regiones remotas como Darfur y las montañas Nuba. La gente se conecta en todas partes.

Dijo que los sudaneses que ya tienen teléfonos inteligentes tienen la responsabilidad extendida de ayudar a otros con su privilegio. En su caso, tiene una gran familia extendida a la que mantiene. [. . .] 

Donde alguna vez hubo muros financieros que separaban a Sudán del mundo, Bitcoin ha construido puentes. Ahora es fácil para Mo en Europa enviar dinero a sus amigos y familiares. Lo que una vez tomó días ahora toma minutos. Y no tiene que confiar en terceros ni exigir a su familia que se ocupe de los ladrones en el gobierno.

Mo está comenzando a ver cuán masiva será la red Lightning para Sudán porque la mayoría de los usuarios estarán en el espacio de micropagos, enviando transacciones de USD 5 o USD 10, y no podrán pagar las tarifas cada vez más altas en la cadena principal. Si las casas de cambio en línea internacionales pueden optar por dar servicio a Sudán y permitir los retiros y depósitos de Lightning, dijo que sería un gran paso adelante para el empoderamiento financiero.

En cuanto a los gustos de Bill Gates y Buffet, Mo dijo que podrían entender la tecnología detrás de Bitcoin, pero que nunca estarán felices porque está llegando a ocupar un lugar en el escenario global que solían tener solo para ellos. En directa contradicción con las afirmaciones de los multimillonarios de que Bitcoin no tiene valor y no tiene valor social, Mo conoce a muchos sudaneses que dependen de él como un salvavidas. Tal vez, dijo Mo, los críticos simplemente no pueden ver más allá de su privilegio financiero.

Para Mo, personalmente, Bitcoin ha sido transformador. Ha iniciado un podcast en árabe para que los jóvenes sudaneses hablen sobre Bitcoin, el dinero, la libertad y el futuro de su país. Hace quince años no podría haber imaginado ser tan optimista.

Uno de los momentos más oscuros de su vida fue en 2013 después de que un levantamiento político pacífico fuera completamente aplastado. Mo dejó todas las redes sociales. No podía soportar mirar las imágenes y videos sangrientos que fluían de aquella violencia. Pero ahora, con dos transformaciones políticas y económicas gemelas, ve la luz al final del túnel. Cuando la gente dice que Bitcoin es esperanza, él dice que está de acuerdo.

 

Bitcoin en Etiopía

Kal Kassa es un empresario etíope. En un país de casi 120 millones de habitantes, más del 70% de la población no tiene acceso a una cuenta bancaria. Este es un lugar, aseveró, donde todavía hay comunidades que usan sal como dinero.

En la remota región noreste de Afar, salpicada de volcanes, grietas y desiertos, los indígenas extraen sal, como lo han hecho durante generaciones, y caminan durante días para intercambiarla en los mercados por los productos que necesitan. Es su reserva de valor, medio de intercambio y unidad de cuenta. La palabra amole, del amárico que significa sal, incluso se utiliza hoy en Etiopía como el nombre de una aplicación bancaria.

Según Kal, el 70% de los etíopes todavía vive en zonas rurales. Fuera de la capital de Addis Abeba, hogar de 5 millones de personas, muy pocos tienen cuentas bancarias o teléfonos inteligentes. En total, no más de 25 millones de etíopes están conectados. Para empeorar las cosas, Etiopía no tiene mercados de capitales abiertos. Los individuos no pueden cambiar libremente su moneda nacional, el birr, por dólares y viceversa. Lamentablemente, dijo Kassa, el país todavía está bajo la influencia del marxismo militante y la centralización económica.

Hoy en día, existe una tasa bancaria que el Banco Nacional de Etiopía establece a 40 birr por dólar, pero en el mercado negro [el mercado real] es de 55 birr por dólar. La inflación es anunciada oficialmente alrededor del 20%. Kassa no está seguro de cuál es la tasa exacta, pero dijo que los etíopes tradicionalmente compran un pollo, una oveja o un cordero para la Pascua, y estos precios aumentan constantemente cada año. Cuando llegó a Etiopía en el 2013 para comenzar un trabajo de consultoría, un cordero costaba alrededor de 1500 birr. Hoy en día, puede costar 5000 o incluso 7000 birr.

Los salarios del gobierno aumentan, dijo Kassa, pero no a la par con la inflación. Estimó que los salarios en las áreas urbanas quizás se han duplicado durante la última década, pero los bienes se han multiplicado por tres a cinco. Dado que la inflación es tan alta y un fenómeno tan constante, las clases altas utilizan el dólar como unidad de cuenta. Pero fuera de las ciudades, la gente todavía cuenta con el birr y su nivel de vida cae. En las zonas rurales, la gente utiliza ganado vacuno u ovino como reserva de valor. Si pueden, obtienen oro, que es raro y todavía se considera muy preciado. Los dólares son oficialmente ilegales.

El gobierno teme que la gente se deshaga del birr por dólares, empujando el precio del birr a cero. Pero el gobierno opera con un doble estandar, queriendo retener tantos dólares como pueda para sus propios fines. Si, por ejemplo, uno tiene un servicio turístico, se le permite ingresar pagos en una cuenta en dólares, que puede usar para pagar los bienes importados durante un máximo de dos meses. Pero si no usan esos dólares dentro de esa ventana, el gobierno simplemente cambia los dólares por birr al tipo de cambio oficial. Lo que, por supuesto, significa que obtienen el precio falso de 40 birr por un dólar, y no la tasa real de mercado de 55.

El hermano de Kassa fue arrestado y encarcelado una vez simplemente porque tenía USD 20 en el bolsillo. En Etiopía, las personas son encarceladas por el delito de usar una moneda mejor.

A partir de 2018, Etiopía pasó por una serie de reformas bajo un nuevo líder joven que recibió el Premio Nobel de la Paz, por sus esfuerzos para poner fin a las hostilidades con la vecina Eritrea. Los cambios parecieron abrir un espacio político y llevar al país hacia el liberalismo después de más de 25 años de un estado policial. Sin embargo, tres años después, la represión, las tensiones étnicas y el conflicto armado han provocado un retroceso democrático. Esta incertidumbre ha provocado una importante fuga de capitales. Además de eso, Etiopía importa más de lo que exporta: petróleo, artículos médicos y automóviles, por ejemplo, se traen de otros países.

En este entorno débil, los etíopes se ven obligados a comprar bonos del gobierno que, como Kassa señaló secamente, tienen tipos de interés reales negativos. Son, como él mismo dijo, donaciones para el estado.

Kassa nació en Etiopía, pero se fue cuando era un niño y creció en California. Regresó a finales de 2013, como asociado senior para Grant Thornton, trabajando en la privatización en el ámbito de compra y venta. Vivió allí hasta el verano pasado cuando el gobierno cerró el Internet.

El teléfono de Kassa aún podía enviar mensajes de texto y hacer llamadas, pero no había datos. El régimen justificó esto como una defensa contra las rebeliones, pero especialmente durante la cuarentena por la pandemia, esto empeoró muy rápidamente. Entonces, el verano pasado, usando solo una mochila, se subió a un avión y se dirigió de regreso a los Estados Unidos.

Kassa escuchó por primera vez sobre Bitcoin en 2013, mientras su compañero de cuarto lo minaba en la Universidad de Chapman. Pero la idea no le pareció. Pasó años pensando que Bitcoin era solo una especie de inversión alternativa y especulativa. Dijo que su momento de gracia llegó cuando estaba en el aeropuerto de Addis el verano pasado. Mientras abordaba el avión, se puso de pie y se preguntó: si tuviera mi riqueza almacenada en oro o ganado, ¿cómo podría cruzar una frontera?

Hoy, Kassa ha creado grupos de Telegram donde paga a autónomos, diseñadores gráficos y traductores que viven en Etiopía con bitcoin. En Estados Unidos, dijo, la mayoría de la gente trata a Bitcoin como una inversión o como una cuenta de ahorros. Pero también lo está utilizando como medio de intercambio y pago. Es más fácil y barato, y ahora forma parte de su vida.

Kassa se centra en la red Lightning y la usa para pagar a sus contactos en Etiopía. Les ayuda a configurar Blue Wallet, que es de código abierto y gratuito, y les paga directamente con Lightning. Está asombrado de lo fácil que es y de cómo transmite valor sólido instantáneamente alrededor del mundo.

En el otro extremo, sus contactos usan Blue Wallet como sus cuentas de ahorro, y se intercambian localmente en birr cuando lo necesitan, en los mercados de igual-a-igual. Esto, dijo, es enormemente preferible a las cuentas de Western Union y las denominadas en birr, donde, por ejemplo, en un pago reciente, Kassa tuvo que pagar USD 13 para enviar USD 100. Cuando Kassa les paga a sus colegas, les paga el monto total, en lugar de pagar a través del tipo de cambio del gobierno, donde las autoridades roban una parte. Sus contactos son sus propios bancos y nadie puede degradar o confiscar remotamente sus fondos. Esto, dijo Kassa, es una revolución.

Kassa tiene preocupaciones y temores sobre Bitcoin. Por ejemplo, el gobierno etíope está muy preocupado por el Internet satelital. Si los ciudadanos son atrapados con equipos satelitales, por ejemplo, pueden ir a prisión. En este contexto, le preocupa la seguridad de las personas que ejecutan sus propios nodos de Bitcoin. También piensa que muchas personas pueden terminar usando servicios de custodia, ya que a partir de ahora, muchos ni siquiera pueden notar la diferencia entre bitcoin y otras monedas, y están muy lejos de comprender la diferencia entre servicios custodiales y no custodiales. También es cauteloso con todos los nuevos teléfonos inteligentes baratos que llegan de ZTE y Huawei, todos de China. Está preocupado por las personas que usan estos teléfonos para billeteras calientes de Bitcoin, ya que no cree que sean seguras. Además, debido a que las redes telefónicas no son confiables, las personas todavía llevan efectivo en las ciudades, incluso si tienen teléfonos inteligentes, ya que a veces el servicio se interrumpe.

Kassa dijo que el mayor obstáculo para la adopción de Bitcoin en Etiopía podría ser la falsa promesa de las criptomonedas alternativas. En particular, ha identificado a Cardano como una amenaza. En un video reciente, el creador de la moneda habló sobre trabajar con el régimen etíope para incorporar a 5 millones de estudiantes a la cadena de bloques de Cardano, y se jacta de que luego podrían ser rastreados con metadatos a lo largo de su vida y carrera.

“Nuestra visión y objetivos”, dijo, “están directamente en línea con los objetivos del gobierno etíope”. Por el contrario, Kassa se alegra de que los objetivos de Bitcoin no estén en línea con los objetivos de los ladrones y burócratas que dirigen su país. Le preocupa que muchos puedan ser víctimas de esquemas como Cardano.

En cuanto a Gates y Buffet: Kassa tuvo la oportunidad de ir al evento Berkshire Hathaway en Lincoln, Nebraska, hace unos años. Fue muy poderoso, dijo, ver a 40.000 personas unirse como parte de una comunidad. Pero el evento fue muy introspectivo, lo que explica cómo Buffet y sus amigos no pueden ver cuán corrupto es el mundo que los rodea. No ven el agua en la que nadan y aparentemente están ciegos ante los miles de millones de dólares que se lavan cada año a través del sistema bancario. Que ignoren los daños que el sistema del dólar ha causado en el mundo en desarrollo, dijo Kassa, y en su lugar se centren en las fallas de Bitcoin, es ingenuo y egoísta. Se alegra de que estos inversores sean dinosaurios. No son el futuro.

En contraste, el 75% de la población de Etiopía tiene menos de 27 años. Una vez que comiencen a usar Bitcoin, Kassa cree que difundirán la tecnología rápidamente entre amigos y familiares. La adopción no llevará décadas, sino años. Cuando regresó a Etiopía en 2013, había alrededor de 5 millones de personas en línea. Ahora, hay alrededor de 25 millones. En los próximos cinco años, espera que la mayoría de la población esté conectada y que Bitcoin siga esta tendencia.

En cuanto a las prioridades, Kassa cree que la difusión de la educación es lo más importante. Actualmente está trabajando en la traducción de “El pequeño libro de Bitcoin” al amárico. Hasta donde él sabe, no hay otro contenido de Bitcoin traducido hasta el momento a los tres idiomas principales de Etiopía.

Cuando se le preguntó si le preocupa que el gobierno tome medidas contra Bitcoin, dijo que será difícil meterse en medio de un etíope trabajador y una vida mejor. La población es joven, ágil, creativa y adaptable. No se detendrá. La gente, dijo, está harta de la pobreza y de ganar dinero solo para ver cómo se deprecia.

Hoy, los etíopes están en guerra unos con otros. “Estamos luchando contra nosotros mismos”, dijo Kassa. “Si estamos dispuestos a matarnos unos a otros para resolver nuestros problemas, definitivamente estaremos dispuestos a probar Bitcoin como alternativa”. Y eso, piensa, será una revolución pacífica.

Luego de leer las historias de Aderinokun, Mo y Kassa, y ser testigo de cómo Bitcoin es tan valioso para las personas fuera de la burbuja del dólar, compare esto con lo que dicen Munger, Buffet, Lagarde, Sachs y otros sobre Bitcoin: que es algo sin valor para la sociedad. Que solo hará que las personas se ilusionen, para luego decepcionarlas.

Repugnante”. Veneno para ratas”. Lo vendería en corto”. Totalmente reprobable”.

Para la mayoría de las personas, es el gobierno el que defrauda a la gente. Es el gobierno el que es reprensible. Se debe invertir en tecnologías de liberación, no ser vendidas en corto. 

¿Y para aquellos que se sienten cómodos en la burbuja del dólar? Es hora de que verifiquen su privilegio financiero.


Este artículo fue traducido por Koty Auditore. Consulta la versión en inglés en la Fuente Original.


Sobre el Autor

  • Director de Estrategia de la Human Rights Foundation. También ha sido Vicepresidente de Estrategia del Foro de la Libertad de Oslo desde su creación en 2009. Ha dado charlas en universidades que van desde el MIT hasta Stanford, ha informado al Parlamento Europeo y al Departamento de Estado de EE.UU., y es profesor de la Singularity University y asesor de Blockchain Capital, una empresa líder en el sector de las tecnologías financieras. Con frecuencia habla y escribe sobre por qué Bitcoin es importante para la libertad, y es coautor de "The Little Bitcoin Book" en 2019.